La vi, desmontar, del corcel de la locura, de rostro apacible y esbelta cintura, bailando en silencio la danza del viento. La ví, dibujar flores en el aire, de un extremo a otro en la orilla del desaire. cepilla su pelo con dientes de sable. De pronto, me miró perturbadamente, con mil noches acuestas, que siernen con sigilo, con ojos sin dueño, con cara de nadie. se abren sus labios, rezandole a alguien ...
¿alguna vez, has querido escapar? Tal vez, ¿te has sentido incapaz...? sin mirar, sin repudiar... salir, saltar o atravesar, ese muro al que llaman libertad... |